Es@s abuel@s…


Siempre he pensado que l@s abuel@s deberían ser l@s verdaderos líderes de este mundo, pues poseen el conocimiento que sólo puede otorgar la experiencia vital. Én tiempos antiguos solían ser considerados los más sabios guías, y la gente acudía a los Consejos de Ancianos en busca de soporte y claridad. ¿No resulta realmente perverso y enfermizo el hecho de que, hoy en día, nuestr@s abuel@s  no sólo no sean tenidos en cuenta, sino que se apague su sabia luz en esa especie de prisión llamada eufemísticamente residencia de la tercera edad?

Es algo triste e injusto. Desde muy jovencita sentí una afinidad especial con las personas mayores, y me quedaba extasiada con los relatos de mi bisabuela, de mis abuelos, de sus vecinos, que acudían todas las tardes de verano a sentarse bajo el moral, junto al pozo, y compartir las menudencias de sus achaques, las ilusiones por los avances de sus nietecitos, los recuerdos de una vida que me sabía a esfuerzo y gloria.

La abuela María, el abuelo Goro, tío Mauricio, tía Abelina, la Eufemia, tío Juanillo, tía Julia… y una chavalilla de catorce o quince años que se pasaba las horas muertas sentada en un taburete de madera, escuchándoles, riéndose y llorando con ellos. Mientras la una hacía un pañito de ganchillo, el otro quitaba unas malas hierbas junto a las margaritas del pozo, la de más allá desgranaba guisantes en un cubo y el de acullá hacía garabatos en el suelo con el bastón… entre tanto yo escribía y escribía en mi cuadernillo palabras con aromas a días de trilla y sol, a sudores y bailes en la verbena, a botijo matado con anís del Mono y panes preñaos con chorizo y huevos. Me sentía escriba de un ayer que fue presente, y ellos tan felices de compartir sus visiones pasadas por la criba del tiempo.

En honor a tant@s abuel@s repletos de sabiduría, hoy os traigo esta entrevista que conozco desde hace un par de años, y que me impactó cuando la leí por primera vez. Puede que también vosotr@s la conociérais de antes, pero recientemente volví a recibirla por correo y removió algo dentro de mí. Algo que me incita a compartirla con tod@s vosotr@s, pues creo que podemos aprender mucho de sus palabras y extraer algunas valiosas conclusiones.

La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era también curandera y milagrera. Practica y conoce rituales como los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, así como la búsqueda de visión. Pertenece a un consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra.

Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita en tu interior.

Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

-¿Dónde vamos tras esta vida?

-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?

-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.

-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?

-Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

-Interesante conversación.

-’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.

-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.

-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?

-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿…?

-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.

-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.

-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.

-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.

……………………………………………………………………………………………………………………………..

Si sus palabras te han hecho sentir algo especial, espera entonces a ver este video:

http://www.youtube.com/watch?v=x5jDj6CbIRY

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Acerca de rivendelian

Estudié Filología Hispánica, he sido recepcionista, administrativo, jardinera, educadora ambiental, ilustradora, pintora, escritora, auxiliar veterinaria, madre, maestra, psicóloga, enfermera, limpiadora, cocinera, panchadora, taxista, experta en autismo y mil cosas más... Pero nada de esto me define. Soy poco sociable, pero comunicativa; pachona, pero curiosa; rebelde, pero cariñosa. Mis raíces están en Gredos, pero me siento asturiana de adopción. Adoro a los animales, me encanta la astronomía y mi lugar favorito es un bosque viejo (preferiblemente de hayas o robles). Sonrío cuando camino entre guijarros, cuando escucho cantar a mis hijas, cuando meto los pies en una corriente fresca, cuando pinto, cuando me reencuentro con amigos lejanos, cuando sueño... Prefiero el té al café, no como carne, me encantan el piano y el arpa, pasear bajo la lluvia, el olor de las mandarinas y la hierbabuena, y meterme castañas asadas en los bolsillos en invierno. Me siento observadora del mundo, y en él busco cosas que los demás ni saben que existen. Soy una que anhela SER, más allá de todas las características que me "adornen" en esta experiencia de vida.
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11 respuestas a Es@s abuel@s…

  1. varín dijo:

    Celebro que lo hayas traído aquí, hermana

    Abrazos

    • rivendelian dijo:

      Gracias, hermanito. Recuerdo que fuiste tú precisamente quien me acercó por vez primera a la entrañable abuela Margarita, y siempre supe que ella tendría un puesto de honor en esta nueva andadura. Cosas tan maravillosas es casi “obligatorio” compartirlas y acercarlas al mayor número posible de personas…

      La siguiente “abuela” que verá la luz en este blog creo que ya sabes quién será, ¿no? Un poco más joven que ésta, pero también repleta de conocimiento, serenidad y conexión plena con las otras dimensiones de la realidad.

      Luego me paso un ratito por tu “casa”. Hasta entonces, un super abrazo.

      • varín dijo:

        Sí, me parece que sé a quien te refieres.

        Y en verdad, me alegraré mucho de que la traigas;
        por mi parte llegué a hacer un borrador, pero no acababa de estar en sintonía con la forma y la manera de llevarla, y como es obvio, aún no lo he hecho;
        Me parece este patio uno muy hermoso para acogerla y darla a conocer.

        Abrazos de abuelas

  2. lalunagatuna dijo:

    ¡Anda cómo se nota que vuelves del pueblo!
    Esta entrevista, no me acuerdo dónde, me llamó mucho la atención su serenidad frente a la muerte de su hija, su sencilla sabiduría, bueno todo lo que emana.
    Efectivamente, es vergonzoso aparcar los ancianos en estas residencias que parecen más bien cementerios anticipados…Un padre cuidará de sus cinco hijos pero cinco hijos no se harán cargo de él…
    Abrazos amihermana.

  3. BERTHA/Berty dijo:

    Vaya, coincidencia diría yo. Hoy mientras descansaba un ratito con mi perrita durmiendo encima, se me ha ocurrido una historieta que me iba contando a mi misma. ¿Qué ven los ojos de los viejos? (Ojito que va con cariño lo de viejos). Y me contestaba : presente, sólo presente. El futuro no les preocupa porque no está en sus planes. Quieren alargar cada minuto y hacerlo un presente eterno. Del pasado apenas ven ya imágenes. Tal vez del muy muy lejano se acuerden más, cuando eran niños. Y es entonces cuando ven las flores, los animales y la naturaleza en comunión.
    Son los mismos ojitos de antaño, inocentes, complices, sin filtros impuestos por los adultos.
    Éllos no entran en la categoria de adultos, están ya descatalogados, ni frio ni calor, casi no existen por anticuallas.
    Pero los extremos se tocan : infancia -vejez. Igual de tiernos, igual de simples, igual de sinceros.
    Siempre su vida es presente, presente largo como el Kirieeeeeeee. Calmos, sin necesidades, haciendo a conciencia cada movimiento o suspiro.
    Sus historias tal vez fueron anhelos perdidos o un sueño en otra línea del tiempo. Tanto da. Nuestros niños no saben diferenciar porquecomo los abuel@s viven a tope el presente y saltan y retozan en miles de líneas al día. Ah¡ pues eso tontina. Nuestros abuel@s nos cuentan lo que siendo niños vivieron y no se repitió ya nunca, porque los amarraron a un tiempo imperfecto donde soñar era pérdida de tiempo. Había que producir para los amos. Por éso no quieren recordar esos años y vuelven a la infancia, edad dorada de ángeles, mariposas, saltamontes y caballitos de cartón.
    El resto son historias para no contar.
    Sabeís ? Yo soy abuela. Yo vivo ya en un presente largooooooooooooolargoooooooo. Acaricio con el corazon a mi perrita, que me mira soñolienta, bosteza y sigue durmiendo, esperando que le cuente otro cuento o le cante una nana. Ella y yo, como mi nieta IRATI, no necesitamos demasiado para reir o llorar con todo el sentimiento y levantarnos tan frescas queriendo dar el paseo para mosquear a las lagartijas o coger unas ramitas para que suban por ellas las hormigas.

    Los ojos de los viejos, como los de los niños, y los de los animales solo ven presentes. El pasado y el futuro no existen. Son patrañas de los adultos para que les obedezcamos y desfilemos en orden y sin chistar a lavarnos las manos, sentarnos en la mesa formales, ponernos las servilletas de baberos, y porque ya se ha hecho tarde mandarnos a la cama que hay que descanzar para mañana de nuevo madrugar.
    Sabeis ? todo es un rollo macabeo. Yo quiero estar descatalogada y missinggggggggggggggggg.

  4. rivendelian dijo:

    Más razón que una santa, Berthuchis: l@s niñ@s tienen mentes TODAVÍA no condicionadas por el sistema, y l@s abuel@s YA no condicionadas por el mismo. Los primeros porque aún no se han visto afectados por la Simulatrix (Matriz de Simulación y Falsedad) y los segundos porque han comprobado que eso que pensaban que era la vida, en realidad, no se le parece ni por asomo. Incluso se sienten estafados.

    Ni l@s un@s ni los otros se someten a ver sólo una realidad.L@s niñ@s viven de manera natural en los reinos de la imaginación, son sus habitantes perfectos, y desde ahí tienen libre acceso a las puertas abiertas de otras realidades. Realidades, sí, cada vez más aceptadas por las nuevas ciencias cuánticas.

    A medida que los adultos se ocupan de ellos, de amoldarles a las supuestas verdades absolutas que ellos aprendieron de sus padres y docentes, la presión del entorno les genera sentimientos de vergüenza por creer en esas otras realidades. Entra en sus vidas el concepto del ridículo y aprenden a ignorar esas otras dimensiones de la vida que conocieron al dedillo. Y así, qué lástima, el niño y la niña quedan desposeídos de su trascendencia innata. Esa que luego cuesta tanto volver a encontrar de adultos…

    Y claro, si algun@ se empeña en mantener vínculos con esas realidades, si sigue hablando con su amiguito invisible o soñando con mundos extraordinarios, se considera que tiene un “problema” y es llevado a un especialista.

    Pero yo estoy convencida de que l@ niñ@s son capaces de captar vibraciones que se escapan de la condicionada visión de los adultos. Y l@s abuel@ igual, porque como muy bien apuntas, Bertamari, ya no forman parte de esa categoría de ser humano. Están de nuevo más cerca del “otro lado”, igual que l@s crí@s, pero ambos en extremos opuestos de la escala de trascendencia.

    Acceder a la edad adulta a esas facultades perdidas supone un enorme esfuerzo mental, y una gran voluntad y confianza en encontrar el acceso a esas conexiones sutiles. Y en eso estamos la mayoría de los que escribimos por aquí y por allá, je, je… Enfrascados en la ardua tarea de recuperar al niño o la niña que fuimos y que amordazamos hace tiempo.

    Tal vez la manera más natural de hacerlo sea, precisamente, envejeciendo con dignidad y optimismo. Porque ese es el camino que nos lleva de vuelta a lo que realmente SOMOS.

    Un fuerte abrazo, amig@s, y gracias por vuestros maravillosos aportes.

  5. Avatar dijo:

    Hola Riven.
    Enhorabuena por tu blog.
    La entrevista a la abuela Margarita ya la había visto en internet, pero es agradable volver a verla.
    Quiero decirte que me gusta tu forma de escribir. Tienes un buen estilo literario. Estoy seguro de que serías una excelente escritora si te lo propusieses.
    Un saludo.

    • rivendelian dijo:

      ¡Avatar, me alegra que te pases por aquí! Muchas gracias por tus elogios casi me sacas los colores, hombre… La verdad es que me encanta escribir, lo que pasa es que resulta difícil sacar tiempo para pensar temas y editarlos bien. Hay muchas cosas que me gustaría compartir, y ya conoces el dicho, que “quien mucho abarca, poco aprieta”, así que tendré que ir despacito.

      Lo que más me alegra es comprobar cuántas personas me siguen y me aprecian, porque cuando me lancé con el blog no esperaba ni por asomo que iba a tener tantas visitas. Sois el motor de todo esto. Porque este blog no ha nacido sólo porque yo disfrute mucho escribiendo o porque quiera vender cuadros, sino por el inmenso deseo de compartir lo que pienso y hago. Llevo años dando la tabarra a amigos y familiares sin que ellos me lo pidan, sé que eso no está bien, va en contra del respeto a su libre albedrío… Pero a un blog acude quien realmente desea o necesita compartir, nadie le obliga a hacerlo. Eso es lo mejor de este tipo de comunicación que nos brindan las nuevas tecnologías…

      Así que gracias por tus palabras, Avatar, y ya sabes que serás bienvenido siempre que te apetezca… ¡estás en tu casa, amigo!

      Abrazos,

      Riven

  6. bego dijo:

    Que bonita historia, me llevo primero al recuerdo de mi abuela materna que siempre tenía alguna historieta para contar y luego a una civilización que me atrae, que conozco un poquito y me encantaría poder profundizar mas en ella, los incas.
    Un saludo

  7. Pingback: No existe la vejez, y… « conocimiento y libre albedrío

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