La indiferencia ya no es una opción


Acabo de recibir por correo (¡gracias, Bertha!) el enlace a un video que merece la pena compartir con vosotr@s.

La persona que aparece en el video, el Dr. Mathias Rath, es un médico alemán profundamente comprometido con la medicina natural, y fundador de la llamada “Alianza para la Salud”. Acusa, sin morderse la lengua, a la macro-industria farmaceútica y química de generar un estado de esclavitud entre la población, al someternos a medicinas e intervenciones ineficaces cuyo único sentido es el mantenimiento de las enfermedades, para su propio (y muy alto) beneficio.

Resulta impresionante oirle acusar sin tapujos a estas corporaciones de estar detrás de la actual situación de crisis y la consiguiente implantación de medidas económicas impopulares y dictatoriales. Pero lo que más sobrecoge es escucharle admitir la “culpa” de Alemania en anteriores ocasiones en las que generó un gran daño a Europa y el resto del mundo por actuar a instancias de los mismos poderes en la sombra. Se me ha puesto la carne de gallina…

Rath ha acusado duramente a políticos, periodistas, científicos y todo aquel que, a su entender, está detrás de esta sistema que priva a los ciudadanos de su más preciado bien: la salud. Sus actuaciones generan polémica, y tiene numerosos detractores (como tod@ aquel-aquella que osa oponerse a la oficialidad).

Pero creo que, como a mí, no os dejará indiferentes, hayáis o no entrado ya a saco en el impresionante engaño en el que mal-vivimos. Si ya lo habéis hecho, os confirmará la magnitud de la mentira. Si no, es un buen comienzo para empezar a “investigar” por vuestra cuenta.

Como dice el mismo Rath en su discurso, “la indiferencia ya no es una opción”. Tenemos la obligación moral de luchar porque la verdad salga a la luz, si deseamos para nuestros hijos un nuevo mundo sin enfermedades y sin engaños.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=eY9p-ck2Gp0

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Acerca de rivendelian

Estudié Filología Hispánica, he sido recepcionista, administrativo, jardinera, educadora ambiental, ilustradora, pintora, escritora, auxiliar veterinaria, madre, maestra, psicóloga, enfermera, limpiadora, cocinera, panchadora, taxista, experta en autismo y mil cosas más... Pero nada de esto me define. Soy poco sociable, pero comunicativa; pachona, pero curiosa; rebelde, pero cariñosa. Mis raíces están en Gredos, pero me siento asturiana de adopción. Adoro a los animales, me encanta la astronomía y mi lugar favorito es un bosque viejo (preferiblemente de hayas o robles). Sonrío cuando camino entre guijarros, cuando escucho cantar a mis hijas, cuando meto los pies en una corriente fresca, cuando pinto, cuando me reencuentro con amigos lejanos, cuando sueño... Prefiero el té al café, no como carne, me encantan el piano y el arpa, pasear bajo la lluvia, el olor de las mandarinas y la hierbabuena, y meterme castañas asadas en los bolsillos en invierno. Me siento observadora del mundo, y en él busco cosas que los demás ni saben que existen. Soy una que anhela SER, más allá de todas las características que me "adornen" en esta experiencia de vida.
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8 respuestas a La indiferencia ya no es una opción

  1. lalunagatuna dijo:

    La indiferencia es hermana de la estupidez y la comodidad mal entendida. Sabéis que no dejo a nadie “de sangre” (no real por cierto) detrás de mí pero me siento con la obligación de luchar para intentar dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones, a los que seguirán aquí, dejarles una forma de vivir más hermosa y sana, sean humanos, animales o la simple naturaleza. Hoy en día con todos los medios que tenemos sería un crimen no moverse.
    “Après moi le déluge” Luis XV de Francia. Pues NO.
    Abrazos hermanita.

  2. Pingback: La indiferencia ya no es una opción | Gente Con Conciencia

  3. Mino dijo:

    Es genial que te hallas animado a “blogear”, cuantos más seamos, mejor 🙂
    Ya sabes como hacerlo, sin prisa, pero sin pausa, deja que todo fluya, no lo tomes como una obligación. Cuando toque escribir, escribe. Y si sientes que no, no escribas. Luego ya va todo rodado.
    Muchas gracias!
    Mino

    • rivendelian dijo:

      Lo verdaderamente genial es sentirse arropada por gente como tú y tod@s l@s que me estáis apoyando en esta locurilla… Hace tiempo que no me sentía tan feliz, animada y con ganas de moverme, de hacer lo que pueda para cambiar las cosas. Ahora siento que tengo una motivación personal en esto.

      Me encanta escribir, y sé que hay mucho conocimiento que compartir y extender al máximo número de personas posible. Pero, en el fondo, creo que se trata de una labor de “equipo”, pues eso es lo que estamos formando entre tod@s l@s bloguer@s del “Despertar”: un equipo de trabajo comprometido con la misión de desvelar las otras caras de la realidad y, de alguna manera (un poco chapucera a veces, pero siempre con buenas intenciones) poner los cimientos de un mundo nuevo, ése que nos gustaría a tod@s para nuestr@s hij@s, niet@s y bisniet@s… Tal vez incluso podamos verlo nosotr@s mism@s.

      Así que gracias por tu ánimo y tu “pequeño homenaje” en Gente con Conciencia, Me has alegrado el día, je, je (siempre es agradable que te echen flores, aunque no las merezcas…)

  4. ana dijo:

    Dominique, no sé si voy a trastocar un poco ese grado de empatía, pero me gustaría aportar que la Existencia misma puede prescindir, completamente, del género humano, por lo cual no es nuestra obligación ni postura eso de dejar un “mundo” mejor para los futuros vivientes del Planeta. Sea por el motivo que sea, siguen existiendo “razones” muy importantes y obvias para que todo continúe tal cual lo ha venido haciendo todo. No somos la primera humanidad residente en el Planeta, y todas parece que hayan seguido la misma vertiente. La Naturaleza, o esa inteligencia se está configurando, de nuevo, para que esto cambie radicalmente o para que se extinga de nuevo y vuelvan a surgir nuevas formas de exitencia. Te daría datos pequeños al respecto, y es que ya no se trata sólo de nosotros, los humanos, sino que nosotros somos los instrumentos “codificados” para que todo vaya revolviéndose, o evolucionando o desbocándose. Lo que está claro es que a la Existencia misma no le interesa una extinción global provocada por la mano del “hombre”, ya que peligra toda la mágica red de la Vida. El humano como tal y ahora somos es prescindible, no lo es la Vida en sí misma, por lo que la existencia se encargará de recomponer nuestras pejegundeces si esto no cambia de trayectoria. Un pequeño dato para pensar y me quedé pasmada, ya que no sólo se trata de que están naciendo nuevos seres “cristalinos” o de esencia más pura, sino que existe otra vertiente, por ejemplo en los veganos, y es la rama “suicida”, buscadla por internet. No se trata de que propongan el suicidio, sino que aientan a que la vida de los humanos no se prolongue más ni seamos mayor en número. Abogan por el total decrecimiento a través de no traer más humanos al mundo y porque la muerte sea una vía más que aceptable.
    Es pues que la medicina-esa rama comercial más del macromontaje mundi-global no es que la aceptemos o no, sino que forma parte de todo ese montaje que alienta a la dependencia para toda “la vida” humana de la dependencia de estos mecanismos de estos sistemas que intentan sustentarse a sí mismos. ¿Qué está equivocado? ¿Por qué estamos tan equivocados o nos han enseñado a “pensar” equivocadamente? Ya no digo sentir, porque la indiferencia raya en el límite de lo kafkiano, todas las horas de todos nuestros días de existencia. Me gustaría comentar un pequeño detalle que me-nos pasó el otro día, cuando tuve que atravesar el puente del río Ebro, un puente de más de un kilómetro: fue algo muy extraño: todo estaba en calma, y, de repente, al comenzar a andar para atravesar el puente, comenzó a levantarse un vientecillo (no cuento a cantidad de cosas raras y coincidencias que me han sucedido con respecto a algunos femómenos “naturales”), el vientecillo se fue transformando en tormenta, una tormenta rara, o sea un viento huracanado que fue increscendo; yo y otra chica que iba por el otro lado éramos las únicas que íbamos por el lugar. Me acerqué a ella para ayudarnos mutuamente: la cosa no iba en broma: los árboles se zarandeaban, mi carrito volaba, tuvimos que agarrarnos las dos y agarrarnos a la valla quitamiedos para no ser tumbadas o arrastradas hacia el ribazo de más de 3 metros de pendiente. Logramos entre las dos, más o menos mantenernos, se me ocurrió pedir ayuda a los coches que transitaban, casi me tiro encima, y ¿qué pensáis? ¿paró alguien a ayudar?: NO. Llegamos hasta una gasolinera que hay a mitad del trayecto de los puentes y ahí dijimos de parar, en ese momento salió una chica de la oficina y le pregunté si tenía coche y nos podía acabar de atravesar los puentes: ella sí lo hizo, ella sí. Se trató de una circunstanci a excepcional, sí, pero nadie, nadie se paró a ayudar, ahora trasvasa eso a todas las cosas cotidianas: LA INDIFERENCIA es el pago nuestro de todos los días, y paro porque me tengo que morder la lengua para no decir más cosas con gente que se te ofrece y la de mentiras… increíble… pero cierto.
    ¿Esta indiferencia es un mecanismo más, siniestro, para la extinción del género humano?

  5. manolo dijo:

    Hola riven cuando quieras podemos hablar en directo,ves a mi blog y veras.
    Un saludo.

  6. varín dijo:

    oído cocina:

    con H de Humanidad

    Abrazos

  7. rivendelian dijo:

    Gracias, hermanito… Supongo que es la respuesta a la pregunta que lancé esta mañana en tu blog. Me lo apunto y lo frecuentaré, porque es de esos sitios especiales que te tocan la fibra.

    Un besote

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