¿Enfermedades “provocadas”?


Supongo que os habréis dado cuenta, en mayor o menor medida, del incremento asombroso que están experimentando enfermedades que hace décadas no existían o de las que apenas se detectaban casos.

A todos se nos vendrá a la cabeza el Cáncer, sobre el que merece a pena preparar una entrada aparte, pero hoy me referiré concretamente a otras dos, igualmente importantes: Autismo y Alzheimer. Y es que ambas dolencias empiezan a alcanzar proporciones de epidemia generalizada.

Es cierto que, hoy en día, los métodos de detección son cada vez más precoces y exactos, y eso puede hacer que se eleven las estadísticas respecto a décadas anteriores… Pero, aún así, yo veo algo extremadamente “sospechoso” en su aumento y en esa especie de “efervescencia” en los diagnósticos.

He llegado a pensar si no se tratará de posibles “toques de atención” naturales para que recapacitemos y nos demos cuenta de la sistematización y simulación en la que vivimos o, por el contrario, posibles “ataques” soterrados desde ese Poder en la Sombra del que se habla en las redes llamadas “conspiranoicas” (y en cuya existencia creo más día a día), para menguar nuestra capacidad de razonamiento y espíritu crítico. Nuestras capacidades, en general, parecen mermadas en los últimos decenios, pues los supuestos “ataques” se vendrían produciendo en diferentes ámbitos, no sólo en el de la salud (el más evidente) sino también en el intelectual. El resultado es que la especie humana tiende a ser cada vez más enfermiza y menos inteligente… ¿Por qué?

Según la versión “oficial” del sector sanitario, el incremento de estas enfermedades neurológicas se debe, sin duda, a factores genéticos y/o ambientales. Pero a mí me parecen argumentos muy vagos y, en todo caso, muy preocupantes de por sí, porque implican, sobre todo en el segundo caso, la confirmación de que actualmente vivimos en un medio peligroso y hostil, y no tenemos ni idea de la cantidad de tóxicos que penetran en nuestro organismo a lo largo de nuestra vida, ni de sus efectos a medio-largo plazo. Nadie puede negar que esa sobreabundancia de químicos en la dieta, la piel, la limpieza, la ropa, el agua y hasta el aire que respiramos NUNCA antes había existido en la historia de la humanidad. ¿No nos estará pasando factura ese falso “estado del bienestar” al que nos han hecho aspirar desde hace unas pocas generaciones?

Este me genera muchísima preocupación, a la par de un cabreo morrocotudo por la sensación de impotencia y de sometimiento general. Y, además, me toca en lo personal, y eso me obliga a analizar y buscar responsabilidades, propias y ajenas.

Desde la perspectiva única que me da el hecho de tener una hija diagnosticada de Trastorno Generalizado del Desarrollo (T.G.D.) de Espectro Autista, puedo tener una visión un poco diferente a los demás, por la cercanía física y emocional que conlleva el asunto. En esa visión quiero que prevalezca la idea de que e., como tant@s otr@s niñ@s especiales, está a mi lado con una misión específica que debo desentrañar y valorar. Tal vez sea concienciarnos con lo “diferente”. Ahí es donde nos quedamos la mayoría de los padres-madres que tenemos esta experiencia a nivel familiar y decidimos tomarnos el caso de un modo positivo, ejemplarizante… una especie de “lección de vida”.

Pero yo voy un poquito más allá todavía, y he llegado a especular con la idea loca de que, además de la aceptación, e. me enseña a replantearme seriamente tantos y tantos actos cotidianos que me abruma, porque me lleva a cuestionarme lo oportuno de los filtros sociales, de lo “políticamente correcto”. La pequeña e. es como un desafío a las normas, a las vanidades, a la falsedad de esta Simulatrix en la que vivimos. En ese sentido, a veces me sorprendo “riñéndola” por lo inadecuado de tal o cual situación, expresión o comportamiento, no sé, por ejemplo, que no salude a los desconocidos por la calle, que no toque a la gente, que no moleste, que no se tire pedetes o eructitos en público…

Y en algunas ocasiones, después de regañarla, me he quedado pensando: “¿Y por qué no va a poder sonreir o saludar a los que se cruza si le apetece hacerlo? ¿Por qué no tocar o acariciar a los demás?” Y estos pensamientos locos me susurran al oido que tal vez somos nosotr@s l@s que lo hacemos mal, y que a lo mejor las cosas serían muy distintas si saludásemos, sonriésemos y nos fijáramos más en los demás, si les demostrásemos nuestro aprecio con cariños y abrazos inocentes como hace ella…

Así que, en cierto modo, a través de sus ojos veo como una muestra un poco burda de cómo podría ser una vida sencilla y auténtica, sin inhibiciones ni farsas.

Con el Alzheimer tengo percepciones parecidas, si bien el tema es más doloroso y triste, porque l@s niñ@s autistas pueden ir mejorando bastante con los años en interacción y autonomía personal, incluso pueden llegar a desenvolverse bastante bien en la Simulatrix… pero los afectados por esta enfermedad degenerativa y terrible se enfrentan a algo irreversible (de momento) y dramático: la pérdida de sus recuerdos, de la memoria de lo que fueron e hicieron, de lo que muchos consideran la sede de su integridad humana: la mente. Aquí habría mucho que debatir también desde el punto de vista de las “lecciones de vida”, porque sufrir esta enfermedad vendría a ser como aprender duramente la lección del desapego con lo material y las emociones. Aunque, en este caso, la lección es más dura aún para los familiares…

Pero, disquisiciones personales aparte, no cabe duda de que se trata de situaciones cada vez más comunes. Y volviendo a las posibles causas, dejando aparte posibles factores ambientales y genéticos no provocados… me pregunto seriamente si no estará todo “programado” dentro de una agenda dedicada exclusivamente a atontar, aborregar y hacer cada vez más dependiente y menos cuestionador al personal de este planeta.

No es una inquietud fantasiosa, es genuina y basada en datos que ponen los pelos de punta, porque te obligan a admitir que estamos en manos de seres negligentes y hasta peligrosamente homicidas.

Como muestra, un botón (¡Gracias, Varín y Hasenroniz, por facilitármelo!):

MERCURIO Y AUTISMO

El año 2005, un abogado ambientalista estadounidense, perteneciente al clan de los Kennedy (qué buena idea para un artículo de investigación), denunciaba en una importante revista de su país la relación que existe entre el mercurio de las vacunas infantiles y el autismo.

En ese artículo, Robert F. Kennedy Jr. desvelaba que hubo una reunión secreta en junio de 2000 en la localidad de Simpsonwood (EE.UU.), a la que fueron convocados, por un lado, un grupo de científicos y, por otro, representantes de las autoridades sanitarias federales, de la OMS y de los principales fabricantes de vacunas.

La reunión fue convocada y organizada por el CDC (Center for Disease Control and Prevention), que es el organismo oficial estadounidense encagado de aplicar y controlar todo lo relacionado con las vacunas. En concreto, el responsable de la reunión secreta era Tim Verstreaten, epidemiólogo del CDC.

El tema de debate era un estudio sobre más de 100.000 niños, en el que se constató que la presencia de thimerosal en determinadas vacunas era el responsable de un gran aumento en los casos de autismo desde la década de 1980 en los Estados Unidos. El thimerosal es un derivado del mercurio que se añade a algunas vacunas como agente conservador.

El estudio en cuestión mostraba que el número de autistas había pasado de un caso cada 2.500 niños en el año 1989 a un caso de cada 166 en el 2000. Es decir, un aumento espectacular de quince veces más. Esto se relacionaba con la incorporación durante ese periodo de la vacuna de la hepatitis B, la de Haemophilus y la de la gripe al programa de vacunación a todos los bebés estadounidenses. Todas estas vacunas añadidas tenían mercurio en dosis elevadas.

Asimismo, el estudio mostraba una clara relación entre las vacunas mencionadas y los retrasos escolares, el déficit de atención y la hiperactividad, que tan “de moda” están en la actualidad. Todo esto contrastaba, curiosamente,  con las poblaciones con niños que no recibieron ninguna vacuna, como los de los poblados Amish, exentos de aplicar el programa vacunal, que se mantenían libres de autismo.

Parece evidente que las vacunas no son la única causa de la enfermedad, porque entonces todos los niños vacunados estarían afectados, pero sí que es claramente un factor desencadenante de la misma.

En la reunión secreta dejaron bien claro que todos estos datos no debían salir a la luz pública. Por contra, encargaron un estudio para probar que no existía relación alguna entre el mercurio y el autismo. A pesar de este último estudio, ¡el mercurio fue retirado de las vacunas para los niños pequeños! Desde mayo de 2003, no hay mercurio en las vacunas infantiles en EE.UU. y, desde entonces, está decreciendo claramente la incidencia de nuevos casos de autismo anuales.

El mencionado Tim Verstraeten fue contratado por la GraxoSmithKline y publicó sus trabajos en 2003, pero eliminando los datos que probaban la relación entre el thimerosal y el autismo. En cambio, el británico Andrew Wakefield, que demostró la relación entre la vacuna Triple Vírica y el autismo, fue víctima de una campaña de difamación en los medios de desinformación masiva, y terminó perdiendo su puesto como investigador; actualmente, trabaja en un centro de Texas para niños autistas.

Robert F. Kennedy Jr. pone otro ejemplo en su artículo de 2005, el de China, donde el autismo era prácticamente desconocido hasta que las farmacéuticas norteamericanas introdujeron el thimerosal en el año 1999. En el año 2005, había ya en China ¡1,8 millones de autistas! Más claro, el agua… ¿no os parece?

Todo este asunto demuestra el enorme poder de las multinacionales farmacéuticas y los poquísimos escrúpulos de aquéllos que deberían velar por nuestra salud. La medicina hace tiempo que se convirtió en un gran negocio y no queremos darnos cuenta. Si cada vez que nos recetan un medicamento nos explicaran los graves efectos secundarios que tienen casi todos, incluso riesgos mortales, probablemente eso nos haría reflexionar seriamente sobre la posibilidad de no tomarlos y buscar alternativas naturales. Que haberlas, haylas…

Resulta indignante, es increible que estos mal nacidos sean capaces de tener un estudio en sus manos que demuestra la relación del mercurio con el autismo y, aún así, decidan sufragar una contra-investigación y el descrédito de quien sacó el tema a la luz. Me revuelve la bilis comprender que nuestra salud está en manos de asesinos, pero sobre todo saber que les importa bien poco el sector más inocente y vulnerable de la humanidad: los niños. Que ni siquiera ellos se salvan de esas mentes patológicas ansiosas de dinero y poder. No puedo entenderlo, y personalmente me pone enferma, como podréis suponer, porque es cierto que e., durante sus primeros dos o tres meses, fue una bebé despierta y de ojitos avispados, que movía sus manitas para agarrar los muñecos del carrusel que colgaba sobre la cuna, reía e interactuaba como cualquier bebé. Pero, curiosamente, tras recibir la vacuna triple virica, fue cuando empezamos a darnos cuenta de que algo iba mal, no hacía caso de los juguetes, no agarraba nada con las manos, no respondía a los estímulos… ¡era otra niña! Por aquel entonces aún no sabíamos que hubiera relación entre vacunas y autismo, ni siquiera sabíamos qué le pasaba, según la pediatra no había que preocuparse, cada niñ@ llevaba su ritmo, y esas cosas… ¡Qué pandilla de chapuceros!

También es muy triste que cuando intentas hablar de estos temas con la gente que te rodea, nadie te quiera escuchar y te digan que estás paranoica, cuando lo único que intentas es exponerles un punto de vista diferente, otra información adicional, y luego que cada uno decida lo que quiera.

Lo que no me entra en la cabeza es cómo no empiezan a rodar cabezas ya de una vez entre las multinacionales de la farmafia y se exigen responsabilidades penales a estos desgraciados. Vale que este abogado del clan Kennedy denuncie en una prestigiosa revista y todo lo que quieras, pero… ¿se ha hecho alguna denuncia real de estos cabritos ante las autoridades? Perdonad el lenguaje, pero ya me entendéis… ¿verdad? Es que me tocan a e., y me tocan en lo más sagrado.

Como suele ocurrir tantas veces, al final siempre pagan los inocentes, esos niños que la única culpa que tienen es haber nacido en un sistema donde no son considerados como el tesoro que son.

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Acerca de rivendelian

Estudié Filología Hispánica, he sido recepcionista, administrativo, jardinera, educadora ambiental, ilustradora, pintora, escritora, auxiliar veterinaria, madre, maestra, psicóloga, enfermera, limpiadora, cocinera, panchadora, taxista, experta en autismo y mil cosas más... Pero nada de esto me define. Soy poco sociable, pero comunicativa; pachona, pero curiosa; rebelde, pero cariñosa. Mis raíces están en Gredos, pero me siento asturiana de adopción. Adoro a los animales, me encanta la astronomía y mi lugar favorito es un bosque viejo (preferiblemente de hayas o robles). Sonrío cuando camino entre guijarros, cuando escucho cantar a mis hijas, cuando meto los pies en una corriente fresca, cuando pinto, cuando me reencuentro con amigos lejanos, cuando sueño... Prefiero el té al café, no como carne, me encantan el piano y el arpa, pasear bajo la lluvia, el olor de las mandarinas y la hierbabuena, y meterme castañas asadas en los bolsillos en invierno. Me siento observadora del mundo, y en él busco cosas que los demás ni saben que existen. Soy una que anhela SER, más allá de todas las características que me "adornen" en esta experiencia de vida.
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7 respuestas a ¿Enfermedades “provocadas”?

  1. rivendelian dijo:

    Me acaba de mandar Varín un correo en el que me confirma la desidia y dejadez general acerca de estos temas entre nuestros “allegados”, pues cuenta que de todos los contactos (bastantes) a los que envió el artículo sobre las vacunas, yo he sido la única persona que le ha contestado.

    Supongo que eso habla a las claras de la apatía y el grado de borreguismo sumiso al que hemos llegado en general, y que, en el fondo, tenemos lo que merecemos, porque no sabemos ni queremos luchar por otra cosa. Y conste que yo no le he contestado sólo porque el asunto me toque en lo personal, pues pienso, honestamente, que lo habría hecho de igual modo de no ser madre de una niña autista. El sólo hecho de sospechar que le pudiera suceder a alguien cercano a mí, o que puedan estar haciendo algo así aunque sea a personas anónimas que no me toquen en nada, me indigna tanto y me da tanto miedo, que no podría dejar de manifestarlo. Por lo menos, de correr la voz…

    Eso estoy intentando ahora mismo. Que no nos deje indiferente esta noticia, por favor… Apelo a nuestro más profundo sentido de la Humanidad.

    Un abrazo

  2. ana dijo:

    De momento tenemos clara respuesta, sin ir más lejos: todo lo que es obligatorio es portal inequívoco del manejo de los humanos, pero no sólo humanos sino de todas las especies.
    ¿Qué pasa si un niño se niega a vacunarse? Te exigen las vacunas para todo, para el cole, para trasladarte fuera de tu “país”, y para no sé qué más, porque todos sabemos que las macroempresas (esas que dan sueldos para “vivir”) pasan a sus empleados por controles… y así hata el finito de este mundo conocido, o sea que no hay que ir más allá para tener conclusiones.
    Mi hijo sufrió una hidrocefalia idiopática (benigna) tras poco tiempo después de las primeras vacunas, fue mi sospecha mi intuición, y me arrepentí de tales vacunas, siempre recelé de los controles médicos, porque es eso: una itv para las criaturas, forzosamente tienen que llevarlas al taller-control-pediatra. Esto es una sinrazón y la respuesta a lo que planteas: el control absoluto sobre la población humana.
    ————
    Respecto a tu niña e. me es fácil de entender, también tu conducta respecto a ella ya que estás siendo el reflejo del espejo que nos han impuesto. Los niños son inquietos, nerviosos por energía. De hecho ahora lo que podemos hacer es sumergirnos en sus interiores: Mírate a ti misma que has nacido, quetienes vida y que has sido puesta en un lugar donde todo te llama la atención: las cosas, la gente, los seres vivos, inmediatamente tienes la necesidad de Involucrarte con todo lo que te rodea: entonces tocas, saudas, ríes, cantas, corres, besas, abrazas, tocas todo, todo de lo pruebas, todo lo pruebas, porque es para lo que hemos nacido: saborear un mundo de experiencias. En esta perspectiva no existen los “valores” impuestos, es decir, las barreras, y si todo el mundo fuese cristalino como tu niña, haría igual que ella: ofrecería para que la niña pudiese tocar, abrazaría a tu niña que abraza, besaría a tu niña que besa, hablaría con tu niña que habla, reiría con tu niña que ríe, correría con tu niña que corre. Los equivocados, Riven, somos nosotros por matar esa INOCENCIA, por derramar porquería sobre sus existencias constantemente y constantemente sometiéndoles a cosas antiNatura y bajo la perspectiva de duras “calificaciones”, y cuando no hasta de drogas recetadas por esos que llaman “méicos”.

    Sigues tenieno más respuestas sobre lo que hablas: la indiferencia, la domesticación, el homo-alquitranado ha triunfado en la cotidiana existencia. Hemos pasado de unos valores enfermizos y duales y desequilibrantes por encajonar en “especies” a los humanos (obreros, ricos, milonarios, universitarios, doctores, etc. etc.) a pasar a esta experiencia de ahora donde o despertamos de golpe y nos unimos o donde ya todo se acabó: y es lo que triunfa la INDIFERENCIA ABSOLUTA, y en este escalafón es donde los dueños de la matrix tienen el triunfo asegurado. La Indiferencia, Riven, la Sinrazón del aislamiento y la vergüenza del ser humano aislado que ha delegado sus potenciales en la matrix dominante.

  3. Ana Belén dijo:

    Qué duro y triste es todo lo que cuentas… ya sabía algo… un beso a e.

    • rivendelian dijo:

      Gracias, Anita… Es todo eso y más. Te llamo para quedar un día de éstos, ¿vale? Recibido el beso, lo haré llegar a la interesada y te lo devuelvo multiplicado para las tuyas.

  4. lalunagatuna dijo:

    Creo firmemente en un cambio para bien, después de la tormenta siempre sale el sol y las cosas no pueden seguir del modo que están ahora. Volveremos a una vida sana y humana, no me cabe duda, no sé si ahora o dentro de x años pero estamos en el buen camino, much@s vamos despertando después de un largo letargo.
    Abrazos Riven.

    • rivendelian dijo:

      Pues ojalá tengas razón, Domiluna, parece que cada día más y más abusos de poder van saliendo a la luz, y se van desvelando cosas que nadie se podía imaginar en su inocencia y confianza ciega en un sistema que, en teoría, debería velar por nuestro bien… Pero todavía nos queda mucho trecho, y hay situaciones que no tienen vuelta atrás. Esperemos que la indiferencia de la gente no sea una de ellas.

      Un fuerte abrazo, hermana.

  5. Ricardo dijo:

    Buenas tardes,

    Hermosa nota… lo de la “desidia y dejadez” creo que ira cambiando poco a poco.
    Sin ir mas lejos si esto lo escribias hace mas de dos años, hubiera pensado que serias una chiflada jajajaa.

    Hoy ya no suena raro, y cada dia vemos mas cosas de estas…

    un saludo
    Ricardo.

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